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Biografía y algunas reminiscencias personales

OLIVIER-EUGENE-PROSPER-CHARLES MESSIAEN(nacido el 10 diciembre de 1908, Aviñón, Francia. Fallecido el 27 de abril de 1992, Clichy, cerca de París), Olivier Messiaen era hijo de Pierre Messiaen, un erudito de la literatura inglesa y de la poetisa Cecile Sauvage. Poco después del nacimiento la familia se trasladó a Ambert (el lugar de nacimiento de Chabrier) donde nació su hermano, Alain, en 1913. Por la época del estallido de la Primera Guerra Mundial, Cecile Sauvage se llevó a sus hijos a vivir con su hermano en Grenoble donde Olivier Messiaen pasó su niñez, empezó a componer a la edad de siete años, y comenzó a aprender a tocar el piano. A su vuelta de la guerra, Pierre Messiaen llevó la familia a Nantes y en 1919 se trasladaron a París, lugar en el que Olivier entró en el conservatorio.

Desde muy pronto era evidente que Messiaen sería un compositor que sería único en la historia de la música. No procedía de ninguna “escuela” o estilo en particular pero formó y creó una propia voz musical. Llegó a esto creando sus propios “modos de transposición limitada”, tomando ideas rítmicas de la India (deci tala), de la antigua Grecia y del oriente, y lo que es más importante: adaptando los cantos de los pájaros de todo el mundo. Era un hombre de muchos intereses entre los que estaban la pintura, la literatura, y lo oriental de lo que tomó no sólo la cultura musical sino también el teatro, la literatura ¡e incluso la cocina de países extranjeros!

Mi primer encuentro con Olivier Messiaen fue el de un impresionable chaval de catorce años que acababa de descubrir a Bach a través de Jacques Loussier y que ociosamente escuchaba un recital de órgano en Radio 3 de BBC, el cual terminó con este impresionante mundo sonoro que me era completamente nuevo y a la vez abrumador. La primera pieza que experimenté fue Dieu Parmi Nous (Dios entre nosotros) de La Nativité du Seigneur.

Acudí inmediatamente a mi biblioteca local de discos con la intención de pedir prestados todos los discos de ese críptico francés. Sin embargo, desgraciadamente y para mi sorpresa sólo había 3 o 4 discos disponibles en el Reino Unido de la música de Messiaen. Fui capaz de obtener la versión completa de La Nativité en un registro de Allan Wicks en la Catedral de San Pablo para el sello Alpha, copia que encontré años más tarde en una tienda de discos de segunda mano. Los otros registros que tenía la biblioteca eran un par de grabaciones francesas con Yvonne Loriod para el sello Vega –Canteyodjaya y Oiseaux Exotiques–. Desde entonces ya no hubo paso atrás para mí, me enganché y la música de Messiaen ha sostenido mi vida musical desde entonces.

Mi primer concierto en directo con la experiencia de Messiaen tuvo lugar milagrosamente en el Queen Elizabeth Hall en febrero de 1968, en el que el Enlisa Bach Festival montó un concierto que incluía Couleurs de la Cité Céleste y Visions de l’Amen. Digo que fue milagroso porque Visions de l’Amen fue interpretada por Yvonne Loriod y el propio Messiaen. Fue una humilde experiencia estar en la presencia de una figura que, en mi opinión, estaba al mismo nivel del genio de Mozart y, de hecho, perduraría en la historia de la música tanto como los grandes maestros.

Recuerdo claramente mi primera experiencia con la Turangalila Symphonieen el Royal Albert Hall, de Londres, como parte de los Proms 75 en 1969, con la BBCSO bajo la dirección de Charles Groves, con John Ogden al piano y Jeanne Loriod a las Ondas Martenot, y recuerdo la dicha con la que disfrutaron la audiencia británica.

Al final de esta interpretación me quedé esperando en la salida de los artistas esperando con avidez los autógrafos, y que Jeanne Loriod sola cargo a mano las Ondas Martenot en un Renault 5 ¡y se fue conduciendo de noche!

Posiblemente como resultado del éxito de este concierto, las jornadas 76 de los Proms de la BBC del año siguiente se abrieron con La Transfiguration de Notre Seigneur Jésus Christcon la BBCSO dirigida por Serge Baudo.

Leonard Bernstein digirió el estreno de la Turangalila Symphonie en Boston, en noviembre de 1949. Antes de la interpretación Messiaen escribió a Bernstein: “Tengo cuarenta y un años y he puesto en mi sinfonía toda la fuera del amor, de la esperanza y de la investigación musical. Pero sé que es un hombre genial y que la dirigirá tal y como la siento.” Posteriormente, ese mismo año Bernstein dirigió la obra en el Carnegie Hall.

Las primeras influencias de Messiaen fueron Debussy y Gluck. En particular el Pelleas et Mellisande y el Prelude á l’apres-Midi d’un Faune de Debussy, partitura que le enseñó su primer profesor de armonía Jean Gallon. Fue esa cualidad eterna y etérea la que admiraba Messiaen en esta música, y mientras era un muchacho en Grenoble, Messiaen “leyó” la partitura del Orfeo de Gluck (el aria en Fa Mayor) descubrió que realmente estaba “oyendo” estas maravillosas melodías en su cabeza. Esto produjo tal impacto emocional en él que a partir de entonces, siendo niño, ¡no pedía por Navidad juguetes sino partituras!

A un nivel no musical Messiaen dijo que una influencia real en su vida, incluso antes de su nacimiento, fue su madre, la poetisa Cecilé Sauvage cuyo libro L’ame en Bourgeon (El alma en un brote) le dedicó. Dijo, cuando esperaba su nacimiento, que sería un niño que llegaría a artista –dijo “la angustia de los misterios del arte será dispersadas y he aquí que llega Orión cantando en mi ser – son sus pájaros azules y sus mariposas doradas – sufro de una música distante desconocida” –. Messiaen creía que esto marcó todo su destino.

Cuando tenía once años visitó la Saint Chapelle y recuerda que quedó “abrumado por los colores de las vidrieras”, y entonces comprendió que la música tiene color y explicó que “no puedes ver todos los colores y las imágenes a la vez –quedas deslumbrado–. Cuando escuchas acordes, éstos son complejos de sonidos”. Messiaen es una de esas personas que tienen la habilidad de transcribir sonidos en colores (sinestesia) en su imaginación y luego describir ampliamente esos colores en sus partituras.

  • MESSIAEN Y LA SINESTESIA
  • Esto es lo que Messiaen dijo con respecto a su relación con los colores y la sinestesia

“Cuando tenía 20 años conocí a un pintor suizo que se hizo un buen amigo. Se llamaba Charles Blanc-Gatti, era sinestésico, es decir, que tenía una perturbación en los nervios óptico y auditivo de forma que cuando oía sonidos también veía los correspondientes colores en sus ojos. Pero, intelectualmente, como los sinestésicos, también veo colores –sólo en mi mente– correspondientes al sonido. Intento incorporarlos a mi obra y comunicárselos al oyente. Todo es muy móvil. Es como conseguir un sonido móvil. Los sonidos son agudos, graves, rápidos, lentos, etc. Mis colores tienen la misma función, se mueven de la misma forma. Como el arcoíris, que evoluciona de un todo a otro. Es muy fugaz y difícil de abarcar de forma absoluta.

Es verdad que veo colores, que están ahí. Son colores musicales, que no deben confundirse con los colores del pintor. Son colores que devienen en música. Si intentas reproducir estos colores en un lienzo puede obtenerse algo horrible. No están concebidos para eso ya que son colores musicales. Lo que digo es extraño, pero es verdad.

Creo en la resonancia natural, al igual que creo en todos los fenómenos naturales. La resonancia natural está en total acuerdo con el fenómeno de los colores complementarios. Tengo una alfombra roja que observo frecuentemente. Allí donde la alfombra se encuentra con los colores más ligeros del suelo veo maravillosos verdes que ningún pintor podría obtener: son colores naturales creados por el ojo.”

Entró en el Conservatorio de París a la edad de once años y permaneció allí hasta la edad de veinte años, donde aprendió su “artesanía” con eminentes maestros como Georges Falkenberg, piano; Jean Gallo, armonía; Noël Gallo, contrapunto y fuga; el profesor Baggers, timbales y percusión; Paul Dukas, composición y orquestación; Maurice Emmanuel, historia de la música, y Marcel Dupré, órgano e improvisación, donde Messiaen sobresalió, convirtiéndose en organista de la Sainte Trinité de París cuando tenía 22 años, y ahí permaneció hasta su muerte. A menudo se olvida que las contribuciones de Messiaen en el repertorio organístico es probablemente la más grande desde Bach. El término “artesanía” viene aquí muy a propósito ya que Messiaen evolucionó como un artesano en cada aspecto, con partituras inmensamente detalladas, incluyendo los arcos de las cuerdas, las articulaciones de las maderas, la digitación de los teclados e incluso los ataques de la percusión.

Desde la edad de dieciocho años empezó a coleccionar cantos de miles de pájaros de toda Francia y de todo el mundo. Sus primeras obras mostraban un indicio de las influencias de los cantos de los pájaros pero después de la guerra, a comienzos de los años 40 y 50, empezó a registrar los cantos con gran detalle, lo que se convirtió en algo vital para su música.

Empieza seleccionando un pájaro, por ejemplo una curruca, anota cientos de diferentes currucas y crea un compuesto de los mejores elementos de todas las currucas convirtiéndose, por tanto, en una curruca “ideal”. El canto se combina habitualmente con los pájaros de su hábitat, los de alrededor y la hora del día. “Es el proceso de transformación” del que Messiaen disfruta y relaciona con las pinturas de Monet que no estaba interesado en poner, por ejemplo, un nenúfar directamente sobre el agua en un cuatro sino representar una variación en la luz sobre los nenúfares. Sus investigaciones eran tan intensas que se convirtió en una autoridad ornitológica, y era capaz de reconocer casi cualquier pájaro que escuchaba. Dedicó muchas obras al canto de los pájaros, como Catalogue d'Oiseaux, Réveil des oiseaux, Oiseaux Exotiques, Le merle noir, Petites esquisses d'oiseauxy casi todas las obras contienen referencias sustanciales a los cantos de pájaros.

A la edad de 19 años el joven Messiaen fue testigo de la muerte de su querida madre. Se mudó con sus tías paternas a un pueblo de la región francesa de Aube donde, en palabras de Yvonne Loriod, “las tías hicieron que su sobrino reviviese su gusto por vivir y recuperaron su salud gracias al aire puro del pueblo, mientras él seguía componiendo”.

Messiaen se casó con su primera esposa, Claire Delbos, en junio de 1932. Hija de un catedrático de la Sorbona, era miembro de La Spirale, y una destacada sociedad de música moderna, una consumada violinista y compositora (entre sus obras están las 5 canciones para soprano y piano Primevere, Deux Pièces para órgano que datan de 1935, Parce, Domine{Pardonnez,Seigneur, à votre peuple...} pour le temps du Carême para órgano y Marie, toute-puissance suppliante para 4 Ondas Martenots); pero desgraciadamente cada vez estuvo más enferma física y mentalmente y entro en un hospital psiquiátrico (donde murió en 1959) teniendo a Messiaen por único pariente y habiendo dado a luz a su hijo Pascal (nacido en 1937 y hoy día profesor de ruso). Messiaen y Claire Delbos dieron muchos recitales tanto en París como en sus alrededores a comienzos de la década de 1930, en los que interpretaban repertorio romántico para violín y piano, y luego compuso para ella Tema y Variaciones y la estrenaron en un concierto en la Société Nationale. Una segunda obra para violín y piano ha salido recientemente a la luz, y se titula Fantasía y fue compuesta en 1933. Su ciclo de canciones Poemes pour Mi también está dedicado a Claire Delbos,

siendo Mi un apodo cariñoso de ella. Tanto música como texto fueron escritos por Messiaen y

celebran la alegría y la santidad del matrimonio. Messiaen continuó escribiendo textos para la mayoría de sus obras corales y vocales, entre las que están las Trois Petite liturgies de la Presence Divineque en su estreno causó reacciones no sólo negativas sino hostiles desde muchos críticos. Él pensaba que esta reacción se debía al hecho de que la obra está llena de pasión con un profundo fundamento religioso y esto cogió por sorpresa a la crítica de forma que muchas de las críticas no se dirigían a la música. En 1936, junto con los compositores Andre Jolivet, Daniel Lesur e Yves Baudrier, fundó el grupo La Jeune France("Joven Francia") para promocionar la nueva música francesa. Desde 1934 a 1939 enseñó piano a primera vista en la École Normale de Musique y un curso de improvisación al órgano en la Schola Cantorum.

Indudablemente, la devota fe cristiana y su catolicismo han sido las guías de la producción de Messiaen a lo largo de los años. No hubo prueba mayor para su fe que la que sufrió en junio de 1940 cuando fue capturado por los nazis y fue encarcelado en el campo de prisioneros de guerra Stalag 8A, Gorlitz, Polonia. Recuerda que tanto él como todos los demás se helaban en el campo de concentración y tenían un aspecto famélico y miserable. La hambruna era tal que intensificó sus sueños "coloreados" con la experiencia de ver la "aurora borealis" y las nubes de colores, y esto le condujo a componer la que es probablemente su obra más interpretada: Quatour pour la Fin du Temps(Cuarteto para el fin del tiempo). Trabó amistad con un oficial alemán que le pasó de contrabando papel, lápiz y goma de borrar, lo que le permitió retirarse después de los servicios la mañana al barracón de los sacerdotes y así componer. La composición fue impuesta por los amigos del músico que se encontraban en el campo con Messiaen. Eran el violinista Jean Le Boulaire, el chelista Etienne Pasquier, el clarinetista Henri Akoka y él mismo en un piano mutilado. Estrenaron la obra el 15 de enero de 1941 ante los prisioneros que probablemente nunca entenderían las nuevas armonías y demás. Pero les evadió de la rutinaria vida del campo de concentración. Decía que su música "no es 'agradable', es cierto. Estoy convencido de que existe la alegría, de que lo invisible existe aún más que lo visible, que la alegría está más allá de las penas, que la belleza está más allá del horror".

 


Oropéndola© Malcolm Raines y Chris Knights

Volvió a la libertad en marzo de 1941 y se convirtió en profesor y conferenciante en el Conservatorio de París, dando su primera clase el 7 de mayo del mismo año. Dio clases de análisis, teoría, estética y ritmo pero no fue hasta 1966 cuando fue oficialmente nombrado catedrático de composición (aunque, de hecho, llevaba años enseñando composición). Muchos "nombres" famosos pasaron por esas clases, entre ellos Pierre Boulez, Karlheinz Stockhausen, Iannis Xenakis, Alexander Goehr y luego George Benjamin por quien Messiaen sentía cariño y admiración. Quizá la única cosa que permaneció en todos estos compositores es la tendencia de Messiaen a evitar la métrica regular en relación a marchas y otras músicas populares. Messiaen sostiene este argumento señalando que en la naturaleza las cosas no son siempre simétricas o regulares. Por ejemplo, las ramas de un árbol o las olas del mar no siguen modelos simétricos. Sin embargo, que se da la "resonancia natural", y en este fenómeno real se basa la música.

Esta época produjo una gran efusión de música, incluyendo las Trois Petite liturgies de la Presence Divine, el ciclo de canciones Harawi, Chant des deportes para coro y orquesta, Turangalila Symphonie, los monumentales ciclos para piano Vingt Regards sur l'Enfant Jesus y Visions de l'Amen para dos pianos. Estas dos últimas obras y muchas que vinieron fueron dedicadas a Yvonne Loriod, una joven y talentosa discípula que llegó a la primera clase de Messiaen del conservatorio en 1941. Cuenta de ese primer encuentro que “todos los estudiantes esperaban ansiosamente que llegara el nuevo profesor, y finalmente apareció con una maleta llena de partituras y unos dedos muy hinchados, resultado de su prisión en el campo de concentración. Se acercó al piano y colocó la partitura completa del Prelude á l'apres-Midi d'un Faune de Debussy y comenzó a tocar todas las partes. Toda la clase quedó cautivada y asombrada, e inmediatamente todos se enamoraron de él”. Messiaen nunca enseñaba en sus clases sus propias técnicas de composición sino que dirigía a cada estudiante por su propio camino.

Messiaen no siempre estuvo es gracia con la sociedad musical, ni siquiera con la BBC que no emitió nada de él en el Tercer programa (posteriormente Radio 3) hasta la década de los 60, en la que ya el compositor tenía 60 años. Fue Felix Aprahamian quien llevó Messiaen a Londres a finales de los años treinta para interpretar La Nativite y desde entonces ha sido un gran escritor sobre Messian.

 En los años 40 y 50 Messiaen fue rechazado por un lado por la nueva “avant-garde” por ser demasiado dulce y sentimental, y por el otro por el público de música más convencional por ser austero y discordante. Boulez en particular no lo aceptó y reaccionó en contra de obras como la Turangalila y su rica mezcla de lenguaje tonal y atonal, comentando que prefería lo que pertenecía sólo a un estilo o a otro. Sin embargo, una joya de composición iba a aparecer. Era el "Mode de  valeurs et d'intensites", parte de los cuatro estudios de ritmo para piano. Llevó la teoría de Schoenberg de serializar las alturas una etapa más allá porque Messiaen serializó todo los parámetros musicales, es decir, alturas, duraciones, dinámicas y articulaciones. Así, cada nota tiene un carácter y una identidad por sí misma y se mantiene a lo largo de toda la pieza. Por ejemplo, un do medio siempre aparecerá con un valor de blanca con puntillo, forte y tendrá un tenuto como articulación. Aunque esto pavimentó el camino de la nueva generación de jóvenes compositores, como Stockhausen, Boulez, Nono, etc. y les condujo a explorar un territorio virgen, Messiaen nunca desarrolló la idea más allá de ese estudio, siguió con la naturaleza y la fe como inspiración y punto de partida en su obra, también siguió usando sus propios modos y complejas ideas rítmicas así como el canto de los pájaros. A pesar de todo, hay ocasiones en las que por ejemplo quería describir el horror y la oscuridad de la noche, como en el comienzo del "Cárabo común" del Catalogue d'Oiseaux donde usa un "modo de valores e intensidades" de forma poética con objeto de describir la escena. De hecho, debe ser dicho que Messiaen avanzó mucho más en cuanto a formas rítmicas e ideas que otros compositores del siglo XX.

En 1975 Messiaen se embarcó en el proyecto más ambicioso de su vida, la ópera Saint François d'Assise, una obra que le ocuparía los siguientes ocho años. Saint François representa su trabajo vital representando todas las técnicas recopiladas a lo largo de unos cincuenta años. Está escrita para 22 maderas, 16 metales, 68 cuerdas, 3 ondas Martenot y 5 teclados de percusión con xilófono, xilorimba, marimba, glockenspiel y vibráfono. Hay 6 percusionistas que interpretan campanas tubulares, claves, una máquina de viento, caja, triángulos, temple blocks, wood blocks, platillos de varios tipos, látigo, maracas, reco-reco, campanas de cristal, campanas de conchas, campanas de madera, pandereta, hoja de trueno, gongs, tam-tams, crótalos, tom-toms y geófonos (máquina de arena) junto con 7 personajes individuales y un coro de 150 personas; ciertamente, son las fuerzas más grandes nunca usadas por Messiaen.

Entre los mejores ensayos de esta obra está el de Paul Griffiths en The Messiaen Companion y los propios comentarios en una entrevista con Claude Samuel en Music and Color.

Poco después de la muerte de Messiaen pude visitar París y sentí la necesidad de visitar La Sainte Trinité, la iglesia en la que Messiaen concibió tantas de sus grandes obras para órgano. Tuve la suerte de encontrarme al padre Yves de Boisrehen que oyó sus lecciones por muchos años y dijo que le asombraba cuando sus palabras "cobraban vida" ante la congregación por medio de las improvisaciones con que Messiaen respondía al órgano. Podría decirse que era "imposible de tener continuidad" pero en 1993 Naji Hakim accedió a tan reverenciada tribuna del órgano de la Trinité como sucesor de Messiaen. Naji Hakim es un hábil compositor e improvisador y es una persona con la que Messiaen se habría sentido cómodo por ser una persona de la gran tradición francesa de organista-compositor e improvisador la que siguiese en la Trinité.

Gracias al amplio mercado de audio actual no tendrá que rebuscar como hice yo para encontrar grabaciones de los grandes compositores franceses desde Debussy. Messiaen recibió globalmente muchos honores y premios entre los que están::

1959 Nominación como Officier de la Légion d'honneur
1967 Miembro del Institut de France
1969 Premio  Calouste Gulbenkian
1971 Premio Erasmus
1975 Premio Ernest von Siemens
1975 Miembro Asociado de la Real Academia de Ciencias, Literatura y  Arte de Bégica
1975 Medalla de oro de la Royal Philharmonic Society
1978 A The White Cliffs en Utah se le cambió el nombre por el de Mount Messiaen
1980 Presentación de la Croix de Commander de la Orden Belga de la Cruz
1983 Premio  Wolf Foundation of the Arte (Jerusalén)
1985 Premio Inamori Foundation (Kyoto)
1987 Promocionado al rango más alto, Grand-Croix, de la Légion d'honneur
1989 Primio Internazionale Paolo VI 1988

 

Christiane Eda-Pierree en el papel de Ángel: Saint François d'Assise


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